Algo sobre Malmö, la ciudad donde vivo

CIUDADES: SUECIA

Las asombrosas calles de Malmö

Ubicada en el sur del país, es la tercera ciudad sueca. En ella coinciden el pasado y la modernidad. Sorprende con su "barrio del futuro".

 


Sandra Lion. ESPECIAL PARA CLARIN

El viajero que regresa de un destino, antes de aplicarse en descripciones detalladas, suministra en unas pocas pinceladas las impresiones generales recogidas durante su travesía. Se anticipa así, en esas radiografías, la impresión de cada ciudad o paisaje. Pero este mecanimo, para el viajero que regresa de Malmö, no suele funcionar.

Sucede que esta ciudad sueca no se caracteriza por un rasgo sobresaliente, sino por una multiplicidad de aspectos y panoramas. En Malmö se fusiona un interesantísimo caudal histórico —preservado en su arquitectura—, de tecnología, de casas muy modernas, de parques y playas. Para establecer algunas ideas básicas digamos que se trata de la tercera ciudad de Suecia. Es una singular metrópolis cosmopolita donde es posible tomar sol en sus arenas en verano y prácticamente patinar sobre hielo en sus calles en invierno.

Ubicada al sur del país, está bien conectada con Dinamarca y en menos de 30 minutos de auto o tren se puede llegar a Copenhague. Para hacerlo hay que cruzar el bellísimo puente Oresund, una de las construcciones más grandes de Europa.

Una buena forma de comenzar el recorrido por la ciudad es en Gamla Staden, la ciudad vieja. Allí se encuentra la pintoresca Lilla Torg o Plaza chica, construida en 1592 como un mercado. Algunas de sus casas datan del siglo XVI y se caracterizan por la diversidad de colores y por sus techos de tejas rojas, que se intercalan con los acogedores cafés de alrededor de la plaza.

Allí, ni el invierno amedrenta a los suecos y turistas que se sientan en las mesas a la calle, resguardándose del frío con las mantas que naturalmente ofrecen los mozos de cada cafetería. La atmósfera, tanto en los meses más cálidos como en los más duros, es encantadora.

Los negocios de esta zona se especializan en diseño y, sin duda, vale la pena caminar por aquí, sobre todo por el Form Design Centre, donde se exhiben diversas muestras de arquitectura y diseño.

A pocos metros de aquí se encuentra Stortorget, la Plaza Grande. Los majestuosos edificios que la enmarcan dan cuenta de la importancia histórica de Malmö. El viajero debe asegurarse una visita a la municipalidad, una de las construcciones mejor preservadas del siglo XVI.

Este increíble palacio sufrió diversas modificaciones de estilo pero desde los últimos ciento cincuenta años exhibe una inmutable y magnífica fachada de ladrillos rojos perteneciente al estilo Renacentista Holandés.

Malmö tiene una calle peatonal, Södergatan, donde verdaderamente se tiene la sensación de estar en Europa, probablemente por la conjunción del diseño en semicírculos del empedrado y por la arquitectura de sus edificios. En este paseo se encuentra una original estatua de músicos, que por su tamaño y distribución admite que el viajero se mezcle integrándose a la obra.

Al final de la peatonal se encuentra la plaza Möllevångstorget y los comentarios admirativos que despierta este maravilloso paisaje urbano le dan forma a un perfecto coro de loas y alabanzas por parte de los visitantes.

Aquí se percibe una energía distinta a la del resto de Malmö. Las voces suenan en un tono más alto que en las otras zonas de la ciudad, además los idiomas se superponen, y un clima de euforia domina el ambiente. Reinan inconfundibles la bohemia y los aromas que escapan del mercado de flores y de frutas exóticas. El lugar, además, resulta el centro de reunión de muchas colectividades. Si se coincide en este punto con la hora del almuerzo, el restaurante Krua Thai es una de las mejores opciones, dada la calidad de su comida tailandesa y sus precios convenientes. Un consejo: llegar apenas antes del mediodía para conseguir una mesa, antes de que aparezcan los oficinistas de alrededor.

De noche, en Möllevångstorget la vida cultural se acentúa y también las voces aumentan el volu men en una verdadera algarabía.

Esta frecuencia suele extenderse también a los parques de la ciudad. Especialmente a Pildammsparken, en donde además de inmensos y bellísimos canteros y recurrentes bandadas de pájaros, en verano, se ofrecen obras de teatro gratuitas.

El barrio del futuro

A pocos minutos de la estación central de trenes se ubica Västra Hamnen, conocido como el "barrio del futuro". Posee ese nombre por la importancia que adquiere el medio ambiente en la concepción de este moderno distrito. Sucede que fue dado a concurso con el propósito de que todas las construcciones tuvieran estilos diferentes, aunque debían mantener una particularidad: desde algún lugar de las casas se debía ver el agua. Pues este elemento es vital en el medioambiente y en el proyecto de quienes imaginaron este lugar.

En Västra Hamnen se encuentra el magnífico edificio Turning Torso, del arquitecto español Santiago Calatrava, quien diseñó para nuestra Buenos Aires el Puente de la Mujer, en Puerto Madero. El edificio está constituido por nueve cubos que alcanzan 54 pisos de alto con una característica extraordinaria: desde la base hasta el punto más alto el edificio "hace" un giro, una rotación de 90 grados.

En este distrito se obtiene una vista privilegiada del puente Oresund, del Turning Torso y, cuando el tiempo lo permite, también de la costa de Dinamarca.

En los días de temperaturas más cálidas el paseo por la rambla es el preferido de los locales y de los turistas que salen a compartir cervezas y cafés. Vale hacer la prueba. ¡Es una delicia!

De la buena mesa

La carta de la gastronomía sueca presenta muchos platos típicos y deliciosos para cualquier paladar argentino. Uno de ellos es el Köttboller, albóndigas hechas con una mezcla de carne de vaca y de cerdo con cebollita frita. Se sirve usualmente con puré de papas y verdes. Es un plato que se encuentra prácticamente en todos los restaurantes de Malmö.

En cambio, si se desea tener una comida más ligera pero igualmente sabrosa se pueden imitar los almuerzos de los locales, con un smörgås: un delicioso sándwich abierto, en el que una infinidad de tipos de patés, fiambres y panes se combinan según el gusto de cada comensal.

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